El crecimiento de las exportaciones peruanas continúa abriendo nuevas oportunidades para empresas de diversos sectores. Sin embargo, uno de los principales desafíos que enfrentan los exportadores es la gestión de su liquidez, debido a los largos plazos de pago que suelen manejar los compradores internacionales.
En operaciones de comercio exterior es habitual que las empresas reciban el pago de sus facturas entre 60 y 120 días después de realizada la entrega de la mercadería. Esta situación puede generar presión sobre el flujo de caja, especialmente en compañías que necesitan mantener el ritmo de producción, atender a sus proveedores o asumir nuevos pedidos.
Frente a este escenario, el factoring internacional se ha consolidado como una alternativa financiera que permite a las empresas convertir sus cuentas por cobrar en capital de trabajo disponible de manera inmediata.
Según Matías Maciel, Co-founder & CFO de Rextie, esta herramienta permite que las compañías accedan anticipadamente a los recursos provenientes de sus ventas al exterior, sin necesidad de recurrir a financiamiento tradicional.
“Las empresas exportadoras necesitan liquidez para continuar operando y aprovechar nuevas oportunidades de negocio. El factoring internacional les permite adelantar el cobro de sus facturas y disponer de capital de trabajo sin generar una nueva deuda financiera”, explica.
Una solución para fortalecer el flujo de caja
El mecanismo consiste en que la empresa exportadora cede sus facturas de venta a una entidad especializada, la cual adelanta el pago de una parte significativa del monto facturado. De esta manera, la organización obtiene recursos de forma rápida para financiar sus operaciones mientras el comprador internacional cumple con el plazo de pago acordado.
Esta modalidad resulta especialmente relevante para las pequeñas y medianas empresas exportadoras, que suelen enfrentar mayores restricciones para acceder a financiamiento bancario o ampliar sus líneas de crédito.
Principales beneficios
Entre las ventajas más importantes del factoring internacional destacan el acceso rápido a liquidez para financiar operaciones y nuevos proyectos, que no genera endeudamiento adicional para la empresa, que no afecta las líneas de crédito bancarias existentes, que permite optimizar el flujo de caja y mejorar la planificación financiera, y que facilita el crecimiento y la expansión hacia nuevos mercados.
Además, la evaluación se centra principalmente en la solvencia del comprador internacional, facilitando el acceso al financiamiento para empresas que trabajan con clientes extranjeros de sólido respaldo financiero.
La digitalización impulsa nuevas alternativas financieras
La digitalización ha cambiado la manera en que las empresas administran su liquidez. En ese contexto, el factoring internacional se ha consolidado como una alternativa para adelantar pagos por exportaciones y mejorar el flujo de caja,
“Las empresas ya no pueden darse el lujo de tener recursos inmovilizados durante meses mientras esperan el pago de sus exportaciones. La tecnología está permitiendo que accedan a liquidez de manera rápida y eficiente, ayudándoles a crecer, invertir y responder con mayor agilidad a las demandas del mercado global”, concluye Matías Maciel, Co-founder & CFO de Rextie.