La NASA y las Fuerzas Armadas estadounidenses ultiman los preparativos para el retorno de la misión Artemis II, cuyo amerizaje está previsto para este viernes frente a las costas de California, en el océano Pacífico.

Funcionarios de la agencia espacial señalaron el miércoles (08.04.2026) que el principal desafío es garantizar la seguridad ante posibles cambios climáticos o un descenso fuera del área estimada. Para ello, se han diseñado planes de contingencia que contemplan una rápida respuesta ante cualquier eventualidad.

El operativo incluye aviones de transporte militar C-17 de la Fuerza Aérea, helicópteros de la Marina para la recuperación de la tripulación, al menos siete aeronaves de monitoreo y apoyo logístico desde la base de Pearl Harbor. Todo el despliegue busca asegurar la localización y rescate inmediato de los astronautas en caso de un aterrizaje fuera de lo previsto.

“Seguimos trabajando con los militares para garantizar que, ante cualquier escenario no nominal, haya equipos listos para actuar en el punto de amerizaje”, explicó Lili Villarreal, directora de Aterrizaje y Recuperación del programa.

Precauciones ante el reingreso

De cara al retorno, los especialistas vigilan factores que podrían afectar los sistemas de navegación, control y propulsión de la nave, según indicó Rick Henfling, director de vuelo para el regreso.

La cápsula Orión tiene previsto amerizar dentro de un área de aproximadamente 3.700 kilómetros en el Pacífico, con un punto estimado cercano a San Diego. Sin embargo, los planes contemplan escenarios en los que la nave pueda desviarse de ese rango.

A pesar de ello, la NASA considera que existen condiciones favorables para un amerizaje seguro, programado para la noche del viernes. La tripulación, encabezada por Reid Wiseman, está entrenada para responder ante posibles desviaciones durante el descenso.

Revisión técnica y protocolo de rescate

En paralelo, los ingenieros revisan los paneles térmicos de la cápsula, fundamentales para soportar las altas temperaturas del reingreso a la atmósfera. Cualquier anomalía podría modificar el perfil de descenso.

El proceso de retorno contempla la separación del módulo de tripulación unos 42 minutos antes del amerizaje y la entrada a la atmósfera aproximadamente 13 minutos antes del contacto con el mar, momento en el que la nave alcanzará velocidades superiores a los 10.000 metros por segundo.

Tras el amerizaje, equipos médicos abordarán la cápsula para evaluar el estado de los astronautas antes de trasladarlos en helicópteros de la Marina. El protocolo establece un orden de evacuación que incluye a Christina Koch, Victor Glover, el canadiense Jeremy Hansen y finalmente al comandante Wiseman.

(efe, dpa)

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