La Corte Suprema de Estados Unidos analiza este miércoles (01.04.2026) uno de los casos más trascendentales de las últimas décadas: el futuro del derecho a la ciudadanía por nacimiento, un tema central en la agenda del presidente Donald Trump, quien asistió personalmente a la audiencia.

El mandatario llegó poco antes del inicio de la sesión y permaneció durante aproximadamente una hora, retirándose tras la exposición del procurador general del gobierno, John Sauer.

No obstante, Trump no presenció la intervención de la abogada Cecillia Wang, representante de la Unión Americana de Libertades Civiles, quien defendió la vigencia del derecho constitucional a la ciudadanía automática por nacimiento.

Se trata de un hecho inusual: es la primera vez que un presidente en ejercicio asiste a una audiencia del máximo tribunal estadounidense, cuyas deliberaciones no son transmitidas ni grabadas.

Durante la sesión, Sauer argumentó que la ciudadanía por nacimiento sin restricciones “contradice la práctica de la mayoría de las naciones modernas” y afirmó que su aplicación actual “devalúa el significado profundo de la ciudadanía estadounidense”.

Asimismo, sostuvo que este derecho actúa como un incentivo para la inmigración irregular, al beneficiar a personas que, según su postura, incumplen las leyes migratorias.

El caso tiene su origen en un decreto firmado por Trump tras asumir la presidencia en enero de 2025, mediante el cual se busca limitar la concesión automática de ciudadanía a los hijos de personas en situación migratoria irregular o con visados temporales.

La decisión que adopte la Corte Suprema podría redefinir uno de los principios fundamentales del sistema legal estadounidense y tener profundas implicancias en la política migratoria del país.

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