El aumento de asesinatos, extorsiones y atentados contra el transporte público ha llevado a cerca de 100 mil conductores a abandonar sus puestos de trabajo en los últimos dos años, principalmente por miedo a convertirse en nuevas víctimas del crimen organizado.
Así lo advirtió Martín Ojeda, director de la Cámara Internacional de la Industria del Transporte, quien señaló que la inseguridad y la falta de resultados concretos del Estado han empujado a miles de choferes, tanto del transporte de carga como de pasajeros, a migrar fuera del país. Esta situación ha generado un déficit aproximado del 30 % de conductores en diversas empresas del sector.
Ante este escenario, el Ministerio de Transportes y Comunicaciones (MTC) impulsa una norma que busca facilitar la formación de nuevos choferes, permitiendo que quienes cuenten con licencia clase A accedan a las categorías A3A, A3B y A3C. Para ello, los postulantes deberán aprobar los exámenes médico y de manejo, además de acreditar 180 horas de práctica de conducción.
Sin embargo, Miguel Palomino, presidente de la Asociación Nacional de Conductores, cuestionó la efectividad de la medida y advirtió que mientras persista la inseguridad, pocos ciudadanos estarán dispuestos a trabajar en el transporte público. Sostuvo que el riesgo de ataques continuará desalentando tanto a los postulantes como a sus familias. El MTC precisó que el beneficio no alcanzará a quienes registren sanciones graves o muy graves durante el año previo al trámite de la licencia.