{"id":17346,"date":"2026-10-23T04:48:20","date_gmt":"2026-10-23T09:48:20","guid":{"rendered":"https:\/\/www.elcapital.pe\/?p=17346"},"modified":"2026-10-23T04:48:20","modified_gmt":"2026-10-23T09:48:20","slug":"entre-el-miedo-y-la-evidencia-lo-que-realmente-debemos-discutir-sobre-los-plaguicidas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.elcapital.pe\/?p=17346","title":{"rendered":"ENTRE EL MIEDO Y LA EVIDENCIA: LO QUE REALMENTE DEBEMOS DISCUTIR SOBRE LOS PLAGUICIDAS"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Por Rosio Marcelo, ingeniera agr\u00f3noma del Comit\u00e9 de la Industria Agrosostenible (CIAGRO) de la Sociedad Nacional de Industrias<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La presencia de residuos de plaguicidas en frutas y verduras genera una preocupaci\u00f3n leg\u00edtima entre los consumidores. En los \u00faltimos a\u00f1os, distintos reportes y contenidos difundidos en medios de comunicaci\u00f3n y redes sociales han asociado estos hallazgos con posibles efectos sobre la salud, lo que ha alentado una conversaci\u00f3n necesaria sobre la inocuidad de los alimentos que llegan a nuestras mesas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sin embargo, para abordar esta preocupaci\u00f3n de manera responsable, es importante distinguir conceptos. Detectar un residuo no implica, por s\u00ed solo, un riesgo para la salud; pero tampoco deben minimizarse los incumplimientos ni las brechas de control. Cuando se superan los l\u00edmites establecidos, corresponde evaluar el riesgo con base en evidencia cient\u00edfica para determinar las causas y corregirlas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El 21 de julio de 2026, la Sala Segunda del Tribunal Constitucional, mediante el Expediente N.\u00b0 03269-2023-PA\/TC, declar\u00f3 fundada una demanda de amparo y orden\u00f3 a Senasa suspender temporalmente la venta, distribuci\u00f3n y uso de productos fitosanitarios que contengan clorpirifos, metomil, glifosato, imidacloprid y clotianidina, destinados a la producci\u00f3n de alimentos vegetales para consumo interno, mientras se realiza una reevaluaci\u00f3n t\u00e9cnico-cient\u00edfica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La sentencia tambi\u00e9n menciona monitoreos que detectaron residuos por encima de los l\u00edmites permitidos de otras sustancias, como metamidofos, parati\u00f3n, triclorf\u00f3n y carbofurano. Es importante no confundir ambas listas, pues corresponden a situaciones regulatorias diferentes. Mezclarlas puede generar la percepci\u00f3n equivocada de que todas las sustancias tienen el mismo perfil de riesgo o que su sola presencia convierte a un alimento en \u201cveneno\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tampoco las cinco sustancias suspendidas han sido cuestionadas por las mismas razones. El clorpirifos, por ejemplo, ha sido objeto de importantes cuestionamientos por sus posibles efectos sobre la salud humana. Como consecuencia de estas preocupaciones, su uso se encuentra prohibido en el Per\u00fa.&nbsp; El imidacloprid y la clotianidina, en cambio, han sido restringidos en la Uni\u00f3n Europea principalmente por sus efectos sobre las abejas y otros polinizadores. Los perfiles toxicol\u00f3gicos y las razones regulatorias no son id\u00e9nticos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El glifosato ilustra la importancia de distinguir entre peligro y riesgo. En 2015, la Agencia Internacional para la Investigaci\u00f3n sobre el C\u00e1ncer (IARC) lo clasific\u00f3 como \u201cprobablemente carcinog\u00e9nico\u201d. Esta clasificaci\u00f3n identifica un peligro potencial, pero no determina por s\u00ed sola el riesgo derivado de una exposici\u00f3n espec\u00edfica. Por su parte, el comit\u00e9 conjunto de la FAO y la OMS consider\u00f3 poco probable que el glifosato representara un riesgo carcinog\u00e9nico por exposici\u00f3n dietaria en las condiciones evaluadas. La Uni\u00f3n Europea tambi\u00e9n renov\u00f3 su aprobaci\u00f3n hasta 2033, bajo determinadas condiciones y restricciones.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Estas evaluaciones responden a preguntas diferentes: una analiza el peligro intr\u00ednseco de una sustancia y la otra, el riesgo asociado a una exposici\u00f3n determinada.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Otro concepto fundamental es el L\u00edmite M\u00e1ximo de Residuos (LMR). Superarlo constituye un incumplimiento que debe investigarse, pero no demuestra autom\u00e1ticamente que el alimento represente un riesgo para la salud. Para determinarlo, es necesario considerar la sustancia detectada, su concentraci\u00f3n y la exposici\u00f3n de los consumidores, incluido el consumo habitual del alimento. Entre las posibles causas del incumplimiento est\u00e1 no respetar el per\u00edodo de carencia, es decir, el tiempo que debe transcurrir entre la \u00faltima aplicaci\u00f3n del plaguicida y la cosecha.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por ello, adem\u00e1s de discutir qu\u00e9 sustancias deben mantenerse o retirarse del mercado, debemos preguntarnos si estamos haciendo lo suficiente para que los agricultores conozcan y cumplan las dosis, las condiciones de aplicaci\u00f3n y los per\u00edodos de carencia autorizados. Retirar una sustancia puede ser necesario cuando la evaluaci\u00f3n de riesgo as\u00ed lo determine, pero, si no se corrigen las malas pr\u00e1cticas, los incumplimientos pueden trasladarse a otros productos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La agricultura de exportaci\u00f3n ofrece una referencia \u00fatil. Los mercados internacionales establecen exigencias espec\u00edficas sobre residuos y requieren cumplir condiciones de uso, per\u00edodos de carencia y l\u00edmites establecidos. Esto no significa que los alimentos de exportaci\u00f3n est\u00e9n libres de residuos, sino que existen exigencias y controles para garantizar su inocuidad. Esa misma cultura de cumplimiento debe fortalecerse en el mercado interno: los alimentos destinados a los consumidores peruanos merecen los mismos est\u00e1ndares de seguridad que los destinados al extranjero.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La sentencia del Tribunal Constitucional pone sobre la mesa una preocupaci\u00f3n que debemos atender: las brechas de vigilancia, fiscalizaci\u00f3n y control. La respuesta requiere no solo revisar las sustancias cuestionadas, sino tambi\u00e9n fortalecer el monitoreo de residuos, mejorar la trazabilidad, capacitar a los agricultores, promover buenas pr\u00e1cticas agr\u00edcolas y facilitar alternativas cuando un producto sea retirado. Las decisiones regulatorias deben sustentarse en evaluaciones t\u00e9cnico-cient\u00edficas de riesgo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tambi\u00e9n necesitamos comunicar mejor. Calificar a las frutas y verduras como \u201cenvenenadas\u201d genera alarma innecesaria, pero ignorar los posibles riesgos tampoco es una soluci\u00f3n. Lo importante es analizar cada caso considerando la sustancia detectada y la exposici\u00f3n real de los consumidores.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Entre el alarmismo y la negaci\u00f3n existe un espacio mucho m\u00e1s \u00fatil: el de la evidencia. La inocuidad alimentaria se construye con ciencia, regulaci\u00f3n, fiscalizaci\u00f3n, capacitaci\u00f3n y responsabilidad a lo largo de toda la cadena. El consumidor tiene derecho a alimentos seguros; el agricultor, a contar con herramientas y alternativas para producirlos; y el Estado, la responsabilidad de garantizar que ambos derechos puedan coexistir. Ese deber\u00eda ser el verdadero debate.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Rosio Marcelo, ingeniera agr\u00f3noma del Comit\u00e9 de la Industria Agrosostenible (CIAGRO) de la Sociedad Nacional de Industrias La presencia de residuos de plaguicidas en frutas y verduras genera una preocupaci\u00f3n leg\u00edtima entre los consumidores. 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